El vicepresidente de Estados Unidos, JD Vance, ofreció este martes una evaluación moderada sobre el segundo ciclo de conversaciones con Irán, advirtiendo que, aunque hubo puntos de encuentro, Teherán aún se niega a reconocer las «líneas rojas» fundamentales establecidas por el presidente Donald Trump.
En una entrevista concedida a Fox News tras concluir las reuniones en Suiza, Vance señaló que la diplomacia sigue siendo la vía preferida, pero subrayó que la paciencia de la Casa Blanca tiene límites. «El presidente se reserva la facultad de decir cuándo considera que la diplomacia ha llegado a su fin natural», advirtió el vicepresidente, dejando abierta la puerta a otras medidas si no se logran concesiones en el programa nuclear iraní.+1
Contrastes diplomáticos: «Líneas generales» vs. Obstáculos críticos
A pesar de las advertencias de Washington, el canciller iraní, Abas Araqchi, mostró un tono más optimista. Al término de las tres horas y media de consultas indirectas —mediadas por Omán—, Araqchi declaró que las partes lograron acordar las «líneas generales» y principios rectores para un posible pacto. Según el ministro, estos avances permitirán comenzar a redactar el texto de un acuerdo que busque el levantamiento de las sanciones estadounidenses.
Sin embargo, fuentes diplomáticas sugieren que los puntos de fricción siguen siendo profundos. Mientras Irán busca un alivio inmediato de las sanciones en medio de una crisis económica interna y protestas sociales, la administración Trump exige límites más estrictos a la capacidad de enriquecimiento de uranio y al programa de misiles balísticos de Teherán.+1
Presión militar en el horizonte
Las negociaciones en Ginebra se desarrollan bajo una atmósfera de alta presión militar. Washington ha reforzado su presencia en la región con el despliegue del portaaviones USS Abraham Lincoln y otros 11 buques de guerra, situados a unos 700 kilómetros de la costa iraní.
Por su parte, el líder supremo de Irán respondió a estas maniobras afirmando que, si bien un portaaviones es un arma peligrosa, existen «armas capaces de hundirlo», en un intercambio de amenazas que ha mantenido en vilo a los mercados energéticos globales.
Aunque no se ha fijado una fecha exacta para una tercera ronda, ambas delegaciones —que incluyeron al enviado especial Steve Witkoff y a Jared Kushner por la parte estadounidense— regresarán a sus capitales para evaluar los borradores técnicos. Se espera que en dos semanas Irán presente una nueva propuesta que aborde las preocupaciones de seguridad de la Casa Blanca.

