En un giro pragmático que ha encendido las alarmas en Europa y Ucrania, el gobierno de los Estados Unidos autorizó este lunes la compra excepcional y temporal de petróleo ruso que se encuentra actualmente en tránsito. La medida, anunciada por el secretario del Tesoro, Scott Bessent, busca evitar un colapso energético global mientras Irán mantiene bloqueado el Estrecho de Ormuz.
La autorización tiene una vigencia limitada hasta el 11 de abril. Según Bessent, la medida se aplica exclusivamente al crudo que ya está cargado en buques en alta mar. El objetivo es inyectar estabilidad a un mercado donde el barril de Brent se resiste a bajar de los 100 dólares tras los recientes ataques a cargueros en el Golfo Pérsico.
«Es una medida de alcance limitado que no proporcionará un beneficio financiero significativo al Kremlin», aseguró Bessent, tratando de calmar las críticas internacionales.
Grieta en el G7: Macron y Zelensky critican la medida
A pesar de las justificaciones de Washington, la decisión ha sido recibida como una claudicación en Europa y Kiev:
- Emmanuel Macron (Francia): Tras una cumbre del G7, el mandatario galo afirmó que el bloqueo iraní «de ninguna manera» justifica premiar a Moscú relajando las sanciones.
- Volodymyr Zelensky (Ucrania): Calificó la decisión como un «duro golpe» a la reputación mundial de la alianza contra el agresor ruso.
- Moscú celebra: El Kremlin no tardó en reaccionar, afirmando que EE. UU. finalmente «reconoce la realidad»: el mercado mundial es inviable sin el aporte energético de Rusia.
Escolta militar en el Estrecho
Para abordar la raíz del problema, el Tesoro de EE. UU. confirmó que el Pentágono prepara operaciones de escolta militar para petroleros en el Estrecho de Ormuz. «Lo haremos en cuanto sea militarmente posible garantizar un paso seguro», declaró Bessent. Esta medida busca neutralizar la amenaza de Mojtaba Jamenei, el nuevo líder iraní, quien prometió mantener el bloqueo como arma de guerra.

