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Trump declara «victorias abrumadoras» en Irán y pone fecha límite al conflicto

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En un intento por retomar el control de la narrativa nacional, el presidente Donald Trump se dirigió este miércoles a la nación desde la Casa Blanca para asegurar que los objetivos estratégicos en la guerra contra Irán están «cerca de completarse». El mandatario calificó la ofensiva de las últimas cuatro semanas como una serie de victorias «rápidas, decisivas y abrumadoras», y situó el final del conflicto en un horizonte de apenas dos o tres semanas.

Sin embargo, el tono triunfalista de Trump choca con una realidad política y económica sombría. Su índice de aprobación ha caído por debajo del 40%, mientras que el rechazo supera el 55%, impulsado por el malestar social ante una guerra que ha llevado el galón de gasolina por encima de los 4 dólares por primera vez en años. Pese a que los mercados reaccionaron con un leve respiro —el crudo Brent bajó a 101,16 dólares—, la incertidumbre persiste sobre la condición impuesta por Trump para un alto el fuego: que el Estrecho de Ormuz quede «libre y despejado».

Contradicciones y advertencias de «Edad de Piedra»

El discurso no estuvo exento de la retórica agresiva que caracteriza al mandatario. Tras sugerir el martes que el control del Estrecho de Ormuz no era una prioridad esencial, Trump endureció su postura este miércoles al advertir en su red social Truth Social que, de no reabrirse el canal, Estados Unidos continuará «arrasando Irán hasta devolverlo a la Edad de Piedra».

Esta inconsistencia en los objetivos de guerra ha generado escepticismo tanto en el Congreso como en el exterior. Horas antes del discurso, Trump afirmó que Teherán buscaba un alto el fuego, una versión que el Ministerio de Asuntos Exteriores iraní desmintió tajantemente, calificando las demandas de Washington como “maximalistas e irracionales”.

El cisma diplomático con la OTAN

Más allá del campo de batalla, el conflicto ha provocado una fractura sin precedentes con los aliados tradicionales de Estados Unidos. Trump reiteró su intención de reconsiderar la permanencia del país en la OTAN tras la negativa de los socios europeos de respaldar militarmente la campaña en Irán. Este aislamiento diplomático, sumado a los ataques conjuntos con Israel que han dañado severamente la infraestructura iraní sin lograr derrocar al régimen, plantea serias dudas sobre la viabilidad de una solución definitiva que devuelva la estabilidad a los suministros de energía globales.

Con la confianza del consumidor en niveles críticos y un panorama internacional fragmentado, el anuncio de Trump parece ser tanto una actualización militar como una maniobra de supervivencia política. El éxito de su promesa de terminar la guerra «en menos de un mes» dependerá ahora de si Teherán cede ante el asfixiante bloqueo o si el Estrecho de Ormuz se mantiene como el cuello de botella que podría estrangular la economía estadounidense antes de las elecciones.