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Luz verde al BCV: Venezuela vuelve al sistema SWIFT y a las transacciones en dólares

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En lo que ya se califica como el movimiento más audaz de la administración Trump para estabilizar el tablero suramericano, el Departamento del Tesoro de los Estados Unidos ha decidido este martes levantar el cerrojo sobre el sistema financiero estatal de Venezuela. El Banco Central (BCV) y las principales entidades públicas del país han recibido el «visto bueno» para reintegrarse al ecosistema bancario global, recuperando una capacidad que les fue arrebatada en 2019: el derecho a transar en dólares estadounidenses.

Este anuncio no es un hecho aislado, sino la pieza central de un rompecabezas que Washington ha empezado a armar tras la captura de Nicolás Maduro en enero. La estrategia es clara: si la administración de la presidenta interina Delcy Rodríguez quiere evitar un nuevo estallido hiperinflacionario, necesita oxígeno verde.

Al permitir que el BCV y bancos como el de Venezuela o el Tesoro vuelvan a establecer relaciones de corresponsalía bancaria, el Tesoro no solo está desbloqueando transacciones; está permitiendo que los miles de millones de dólares provenientes de los nuevos acuerdos con gigantes como Chevron fluyan directamente hacia las reservas nacionales.

La presión de la calle vs. el rigor fiscal

Para el venezolano de a pie, esta medida tiene una traducción muy concreta: salarios. Durante semanas, el centro de Caracas ha sido escenario de protestas de trabajadores públicos cuyos ingresos —estancados en unos magros 160 dólares mensuales— palidecen frente al costo de la vida.

Hasta ahora, Rodríguez se encontraba entre la espada y la pared. Aumentar sueldos sin respaldo en divisas era una receta segura para invocar de nuevo el fantasma de la inflación que devastó al país durante una década. Con esta licencia de la OFAC, el gobierno interino obtiene la herramienta necesaria para inyectar liquidez al mercado de forma controlada, intentando apaciguar el descontento social sin destruir el valor de la moneda.

El muro de la confianza

Sin embargo, los economistas advierten que una licencia de la OFAC no borra por arte de magia siete años de aislamiento. El sistema financiero venezolano es hoy un cuerpo debilitado que debe reaprender a caminar en los mercados internacionales.

  • El reto de la banca: Reconstruir la confianza con los bancos internacionales para que acepten procesar pagos venezolanos tomará tiempo.
  • La brecha corporativa: Existe el riesgo de que este flujo de divisas beneficie únicamente a las grandes corporaciones y sectores vinculados al poder, dejando a las pequeñas y medianas empresas (PYMES) fuera del banquete de la recuperación.

Un nuevo orden energético

Washington está apostando fuerte por la estabilidad. Al coordinar el alivio financiero con licencias para operar en el sector minero y petrolero, Estados Unidos busca convertir a Venezuela en un socio energético confiable en un mundo convulsionado por el bloqueo en el Estrecho de Ormuz.

Venezuela deja de ser el paria financiero para convertirse en un experimento de reconstrucción económica bajo la tutela de Washington. El éxito de este «deshielo» dependerá de si los dólares que ahora podrán circular legalmente por el BCV llegan finalmente a los bolsillos de quienes hoy protestan en la Avenida Urdaneta.