En un discurso histórico que no se producía desde hace 35 años, el Rey Carlos III se dirigió este martes a una sesión conjunta del Congreso de los Estados Unidos. El monarca británico centró su intervención en la defensa de la democracia, la condena a la violencia política y el fortalecimiento de una alianza transatlántica que calificó de «indispensable», en medio de las tensiones bilaterales por la estrategia bélica en Irán.
Carlos III inició su alocución con una referencia directa al intento de asesinato sufrido por el presidente Donald Trump el pasado sábado.
- Firmeza institucional: El Rey aseguró que los actos violentos que buscan sembrar discordia «nunca tendrán éxito» contra el liderazgo de una nación o sus instituciones democráticas.
- Seguridad y protocolo: Aunque Trump no asistió al discurso por razones de protocolo —cediendo su lugar al vicepresidente JD Vance—, el monarca destacó la «determinación inquebrantable» de ambos países para proteger sus valores compartidos.
Una relación por encima de las fricciones
Pese a las recientes críticas de Trump hacia el primer ministro Keir Starmer y la capacidad militar británica, el Rey utilizó un tono conciliador para suavizar la brecha:
- Vínculo eterno: Citando las propias palabras de Trump durante su visita a Londres, Carlos III definió la conexión entre ambas naciones como «invaluable y eterna».
- Reconocimiento mutuo: Aludió al 250º aniversario de la independencia de EE. UU. recordando que, aunque la asociación «nació del desacuerdo», se ha convertido en una de las alianzas más trascendentales de la historia humana.
- Llamado contra el aislacionismo: El monarca instó a Washington y Londres a ignorar las tentaciones aislacionistas y a no sustentar su alianza solo en logros pasados, sino en la adaptación ante los desafíos globales modernos.
Aunque el texto fue elaborado en coordinación con el Gobierno laborista de Keir Starmer, Carlos III logró imprimirle un sello personal de reconciliación. El discurso buscó equilibrar la postura británica: defender la alianza estratégica con EE. UU. sin ceder necesariamente en las discrepancias actuales sobre el conflicto en Oriente Medio y la reapertura del Estrecho de Ormuz.
Bromas y protocolos en la Casa Blanca
Previamente, en la ceremonia de recibimiento, Donald Trump bromeó sobre lo «atónitos» que quedarían los padres fundadores, George Washington y John Adams, al ver al descendiente de Jorge III ante el Congreso. No obstante, el mandatario estadounidense reafirmó que «no hay amigos más cercanos que los británicos», suavizando el tono de sus críticas recientes y rescatando la mística de la «relación especial» acuñada por Churchill.

