En un esfuerzo por internacionalizar la presión sobre Irán, el gobierno de Donald Trump ha puesto en marcha una nueva coalición denominada «Plan de Libertad Marítima» (MFC). A través de un cable interno enviado a sus embajadas, el Departamento de Estado instruyó a sus diplomáticos para reclutar socios internacionales que se sumen a un esquema de vigilancia, intercambio de información y sanciones coordinadas en el estratégico Estrecho de Ormuz.
La iniciativa funcionará como un centro de operaciones híbrido que combina la diplomacia de alto nivel con el poderío naval:
- Centro Diplomático: El Departamento de Estado actuará como el núcleo de coordinación para las acciones políticas y la imposición de consecuencias a la obstrucción iraní.
- Inteligencia Militar: El Comando Central de EE. UU. (CENTCOM) proporcionará conocimiento del dominio marítimo en tiempo real para asistir al transporte comercial y coordinar con fuerzas militares asociadas.
Un giro en la retórica de Trump
Este llamado a la «acción colectiva» contrasta con la postura mantenida por el mandatario semanas atrás, cuando instó a los aliados a «buscar su propio petróleo» y calificó a la OTAN de «tigre de papel» por no involucrarse inicialmente en el conflicto.
- El bloqueo como prioridad: Desde el Despacho Oval, Trump defendió su estrategia actual calificándola de «100% infalible» y reafirmó que la presión no cesará hasta que Irán renuncie definitivamente a sus ambiciones nucleares.
- Invitación a los aliados: El cable oficial abre la puerta para que los países decidan su nivel de compromiso, consultándoles si desean participar como «socios diplomáticos o militares».
Contexto de fricción transatlántica
La propuesta llega en un momento de frialdad con Europa. Funcionarios de la UE han señalado que Washington no informó sobre el inicio de las hostilidades, lo que dificultó el respaldo inicial. No obstante, el cable del Departamento de Estado asegura que el nuevo plan de EE. UU. buscará complementar los esfuerzos de seguridad marítima ya iniciados por el Reino Unido y Francia con más de 50 naciones.
El Estrecho de Ormuz se mantiene como el principal cuello de botella del comercio energético mundial. Mientras Irán sanciona a buques que no pagan tasas y EE. UU. mantiene su cerco sobre los puertos iraníes, la comunidad internacional observa con preocupación una posible escalada en los precios de la energía que podría desestabilizar la economía global si el tránsito no se restablece pronto.

