En una señal clara de que la Casa Blanca busca endurecer su política migratoria, Tom Homan, el asesor principal en materia fronteriza de la administración Trump, confirmó este jueves la movilización de 7,000 nuevos agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE). Durante una entrevista con la cadena Fox News, Homan aseguró que el plan de deportaciones masivas se reactivará con fuerza para cumplir las promesas de campaña del presidente.
Homan detalló que estos efectivos ya están siendo distribuidos en unos 40 estados, y adelantó que otros 3,000 reclutas se encuentran actualmente en proceso de formación en la academia. El objetivo es alcanzar la meta fijada por Donald Trump de realizar un millón de deportaciones al año.
Tensión en el gabinete: ¿Mano dura o imagen suavizada?
Este anuncio se produce en un contexto de fricción interna dentro del «trumpismo». Mientras Homan retoma el discurso de mano dura, sectores de la base electoral del presidente han criticado el tono moderado de Markwayne Mullin, el nuevo secretario de Seguridad Nacional.
Esta división surge tras los trágicos incidentes de enero en Mineápolis, donde dos ciudadanos estadounidenses perdieron la vida a manos de agentes federales durante una protesta contra las redadas migratorias. El suceso obligó a la institución a intentar suavizar su imagen pública, una estrategia que incluyó desde campañas de relaciones públicas hasta la sugerencia simbólica de Trump de renombrar al organismo como «NICE» (un juego de palabras en inglés que significa «agradable»).
A pesar del debate sobre la imagen institucional, los números operativos presentados por Homan reflejan una actividad sin precedentes:
- Arrestos diarios: Actualmente se ejecutan cerca de 1,200 detenciones al día.
- Balance del año anterior: ICE arrestó a más de 500,000 inmigrantes indocumentados durante el último periodo fiscal.
- Cambio de enfoque: Homan prevé que, mientras las detenciones en la frontera disminuyen debido a las políticas de disuasión, las cifras de deportación desde el interior del país aumentarán drásticamente con el nuevo contingente de agentes.
Desafíos para la nueva gestión
La movilización de estos 7,000 agentes representa un reto logístico y político. El Departamento de Seguridad Nacional (DHS) bajo el mando de Mullin ha intentado desestimar entrenamientos acelerados para evitar nuevos errores operativos como los de Mineápolis, priorizando un plan de formación que equilibre la efectividad con la seguridad de los ciudadanos y los agentes.
Sin embargo, el mensaje enviado por Homan este jueves deja claro que, para el sector más radical de la administración, la prioridad absoluta sigue siendo el cumplimiento de las cuotas de expulsión prometidas a los votantes.
