En un movimiento político de alto impacto estratégico, la Plataforma Unitaria Democrática de Venezuela propuso formalmente el inicio de una negociación política «seria, firme y responsable» con el Ejecutivo interino que preside Delcy Rodríguez. El proceso, que contaría con el acompañamiento directo del Gobierno de los Estados Unidos, tiene como norte definitivo la «restauración de la democracia» en la nación sudamericana a través de una ruta electoral verificable.
A través de un comunicado oficial difundido en redes sociales tras una crucial cumbre en el istmo, la coalición opositora anunció que este nuevo esfuerzo diplomático estará liderado por María Corina Machado, galardonada con el Premio Nobel de la Paz en 2025. El objetivo central de la delegación es forzar la convocatoria de «una elección presidencial libre, transparente y soberana», un hito institucional que, según advierte el documento, pasa necesariamente por una reestructuración integral del Consejo Nacional Electoral (CNE).
El «Manifiesto de Panamá» y la articulación unitaria
La denominada hoja de ruta opositora se consolidó tras una intensa jornada de reuniones presenciales celebrada el pasado fin de semana en Panamá entre Machado y los principales dirigentes de los partidos democráticos. El encuentro contó además con la participación por vía telemática, desde su exilio en España, del líder político Edmundo González Urrutia.
El documento, bautizado formalmente como el «Manifiesto de Panamá», contempla dos pilares fundamentales de acción:
- Liderazgo unificado: Las negociaciones se ejecutarán en estricta articulación con la Plataforma Unitaria y bajo la conducción de Machado en su rol de guía del proceso democrático, respaldada por un equipo negociador compuesto por técnicos especialistas y representantes políticos de diversas tendencias.
- Gran Alianza Civil: Se convocó a la construcción de un Gran Acuerdo Nacional para la Recuperación de la República, un espacio de concertación al que se instó a incorporarse a partidos políticos, sindicatos, universidades, iglesias, gremios productivos y la diáspora venezolana en el exterior.
Exigencia de gestos inmediatos de apertura
Para garantizar la viabilidad y la confianza en este eventual espacio de diálogo, el bloque opositor exigió al Palacio de Miraflores la implementación de «gestos que contribuyan a crear un ambiente político favorable» dentro del país.
Las demandas urgentes presentadas por la Plataforma Unitaria incluyen de forma taxativa:
- La liberación plena de la totalidad de los presos políticos, tanto civiles como militares.
- El retorno seguro y con garantías de todos los ciudadanos exiliados por motivaciones de persecución política.
- La normalización del espacio cívico, lo cual requiere el desmantelamiento inmediato del aparato de represión estatal y de las agrupaciones armadas ilegales que operan en el territorio.
Un tablero condicionado por el exilio y la persecución
El planteamiento de la oposición se produce en un contexto sumamente complejo. Desde Caracas, el aparato oficialista mantiene su retórica de confrontación, catalogando a María Corina Machado como una «prófuga de la justicia» y acusándola formalmente de haber promovido la intervención militar estadounidense que terminó con el derrocamiento del exdictador Nicolás Maduro el pasado mes de enero.
Cabe recordar que la líder opositora se encuentra en el exilio desde el pasado mes de diciembre, cuando protagonizó una aparatosa y espectacular salida encubierta del país con el fin de poder asistir a la ceremonia oficial de entrega del Premio Nobel de la Paz en la ciudad de Oslo, Noruega. A pesar de la distancia física, el «Manifiesto de Panamá» demuestra que el control de la agenda democrática venezolana se sigue coordinando bajo las directrices de la galardonada líder liberal.
