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Casa Blanca evalúa suspender el impuesto federal a la gasolina ante la escalada de precios por la guerra con Irán

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Con el precio promedio nacional de la gasolina rondando los 4.50 dólares por galón, la administración del presidente Donald Trump y su gabinete analizan sumarse a la iniciativa de varios estados para suspender temporalmente los impuestos al combustible. La medida busca contener el descontento ciudadano ante un encarecimiento energético que no da tregua.

El mandatario estadounidense declaró a la prensa que tiene la firme intención de congelar el impuesto federal a la gasolina, fijado en 18 centavos por galón. No obstante, para que esta exención se materialice, se requiere la aprobación de una ley en el Congreso. Paradójicamente, la propuesta coincide con medidas similares que los legisladores demócratas, tanto en la Cámara de Representantes como en el Senado, ya habían puesto sobre la mesa.

“Esta administración apoya todas las medidas que se puedan tomar para bajar el precio de la gasolina y reducir los precios para los estadounidenses”, ratificó el secretario de Energía, Chris Wright, durante una entrevista dominical en el programa Meet the Press de NBC News.

El verdadero impacto del alivio fiscal

A pesar del optimismo del Gobierno, las proyecciones económicas sugieren que el alivio para los consumidores sería parcial. Un análisis de datos realizado por NBC News revela que el precio promedio de la gasolina en todo el país ha aumentado más del 50% desde que comenzó la guerra con Irán a finales de febrero.

La investigación señala que, incluso si se eliminaran de forma simultánea todos los impuestos estatales y federales, el precio del galón seguiría siendo un 35% más alto que antes de que estallara el conflicto bélico.

El mapa de la exención impositiva en los estados

A nivel nacional, la carga impositiva sobre los combustibles es sumamente heterogénea. Mientras que en Alaska los impuestos representan apenas el 5% del costo por galón (27 centavos), en California la cifra escala hasta los 89 centavos y en Illinois las tasas estatales y federales devoran el 17% del precio pagado por los conductores.

Ante esta realidad, la rebelión fiscal estatal ya está en marcha:

  1. Georgia: Decretó la suspensión total de su impuesto a la gasolina.
  2. Indiana: Anunció una exención temporal impositiva para mitigar el impacto local.
  3. Utah: Aplicó una reducción directa en sus tasas al combustible.

El costo millonario para la infraestructura

La suspensión del tributo federal abre un debate profundo sobre la financiación pública. El impuesto a la gasolina no se ha incrementado desde 1993, bajo el mandato de Bill Clinton; debido al efecto de la inflación, los 18 centavos fijados en aquel año equivalen a solo 8 centavos en dólares de 2026.

A pesar de estar desactualizado, este gravamen es el motor del Fondo Fiduciario de Carreteras, la cuenta con la que el Gobierno federal financia los proyectos de autopistas y los sistemas de transporte público en todo el país. Los analistas estiman que decretar una exención de este impuesto federal le costaría al Estado un mínimo de 2,500 millones de dólares al mes, un agujero fiscal que obligaría a buscar fuentes alternativas de financiamiento en pleno año electoral.