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“Si perdemos, no pasa nada”: La polémica frase de la esposa de De la Espriella que sacude a Colombia

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La campaña presidencial colombiana entró en su fase de máxima tensión y control de daños a tan solo 72 horas de que se abran las urnas para la primera vuelta. El detonante de la última gran tormenta política de la contienda fue una declaración de Ana Lucía Pineda, esposa del abogado penalista y aspirante por la ultraderecha Abelardo de la Espriella, quien admitió con total ligereza que la pareja abandonará el territorio nacional si los resultados del domingo les resultan adversos.

La polémica confesión se dio durante una entrevista conjunta concedida a la revista Semana. Al ser interrogada sobre el panorama postelectoral de la campaña, Pineda desinfló de un plumazo la narrativa de entrega absoluta y sacrificio que ha promovido su esposo.

“Tenemos dos caminos: ganar o perder y bueno, si perdemos no pasa nada porque ya tenemos una vida resuelta, vivimos maravilloso, trabajamos juntos, nuestros hijos, estamos en otro país. Si queremos vamos a Colombia, si no, no”, sentenció Pineda, desatando una inmediata ola de indignación.

Un duro golpe al núcleo del discurso «patriótico»

La filtración y difusión del extracto de la entrevista encendieron de inmediato las redes sociales y los cuartos de guerra de las candidaturas rivales. El principal argumento de los críticos apunta a la flagrante contradicción entre el desapego expresado por Pineda y la identidad hipernacionalista del movimiento político de De la Espriella, denominado justamente «Defensores de la Patria», cuyo lema de campaña se acompaña del saludo militar: ¡Firmes por la patria!.

Las reacciones desde las diferentes vertientes políticas no tardaron en arreciar:

  • Dura arremetida desde el centro: La candidata presidencial Claudia López, del movimiento Imparables, capitalizó el error para cuestionar de frente el estilo de vida del jurista. “Se irá a Italia y Miami, a enriquecerse con bandidos, a volver a ser ateo, a ser el defensor de la mafia. A ser el mismo de siempre”, atacó López a través de su cuenta en la red social X, recordando que De la Espriella divide sus días entre lujosas residencias en Florencia, Miami y Barranquilla. También aludió a su pasado como defensor penalista de figuras controvertidas —como el empresario Alex Saab, entregado recientemente por Venezuela a la justicia de EE. UU.— y a su repentina conversión religiosa durante la campaña.
  • Críticas desde la misma derecha: Juan Daniel Oviedo, compañero de fórmula vicepresidencial de la senadora Paloma Valencia, se sumó a los cuestionamientos señalando que el comportamiento de la pareja demuestra que forman parte de “los que nunca han estado y los que nunca estarán” comprometidos con el futuro real de Colombia.
  • Acusaciones de arribismo: El exviceministro de Justicia, Pablo Felipe Robledo, calificó la intervención como “un comentario extremadamente desafortunado, pero consecuente con una forma de mostrarse millonarios, llenos de lujos y comodidades. El arribismo no tiene límites”.

El tablero electoral al rojo vivo

Este «sincericidio» de la campaña de De la Espriella —quien marcha segundo en las encuestas de intención de voto— amenaza con modificar el comportamiento de los electores indecisos en el último suspiro de la contienda. En las calles y plataformas digitales abundan los comentarios de ciudadanos que perciben la postura de la familia del candidato como una falta de respeto y un síntoma de desconexión absoluta con las realidades socioeconómicas del país.

Con los candidatos impedidos para realizar manifestaciones públicas masivas debido al cierre legal de las campañas, el debate se ha trasladado por entero a los medios y plataformas virtuales. El equipo estratégico de De la Espriella intenta desesperadamente contener las esquirlas de una frase que desnudó que, para ellos, dirigir el destino de Colombia es una opción opcional y no un compromiso de vida.