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Nueva York financia la transición verde de los puestos de comida callejera en Queens

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La Oficina de Justicia Climática y Ambiental de la Ciudad de Nueva York (MOCEJ) puso en marcha este martes el “Programa de Carritos con Energía Limpia de Nueva York”. Se trata de un plan piloto de seis meses de duración que arranca con 10 vendedores ambulantes en el icónico Flushing Meadows–Corona Park, en el condado de Queens. El objetivo central es sustituir los tradicionales y ruidosos generadores de gasolina y diésel por módulos de baterías eléctricas recargables.

Las proyecciones del ayuntamiento neoyorquino indican que, si este modelo tecnológico se lograra expandir a la totalidad de los 20.500 vendedores de alimentos con licencia en la metrópoli, se evitaría la emisión de más de 120.000 toneladas métricas de dióxido de carbono ($CO_2$) al año, un impacto ecológico equivalente a retirar de circulación aproximadamente 30.000 automóviles de las calles de manera permanente.

Un entorno de trabajo más limpio para un sector histórico

El parque de Flushing Meadows–Corona Park, famoso por su imponente esfera de acero y un flujo superior a los nueve millones de visitantes anuales, funciona como el laboratorio urbano ideal para esta transición verde. Muchos de los comerciantes participantes en la prueba son inmigrantes, y algunos acumulan casi cinco décadas operando de forma continua en este espacio público.

La realidad operativa de estos negocios es exigente: las jornadas laborales superan de forma regular las 12 horas diarias, un tiempo en el que los puestos requieren energía constante para mantener la refrigeración de los alimentos y dar soporte a planchas, freidoras, hornos y sistemas de ventilación.

“Al utilizar baterías en lugar de generadores estamos contribuyendo a mejorar la experiencia de estar en Flushing Meadows-Corona Park para todos”, apuntó William Arévalo, propietario de uno de los carritos de comida seleccionados para el programa, destacando el paso hacia un entorno laboral más limpio y silencioso tanto para los trabajadores como para los peatones.

El peligro invisible de los generadores a nivel de calle

De acuerdo con un censo elaborado por la organización Proyecto de Vendedores Ambulantes, el 97% de los puestos de comida callejera en Nueva York depende de pequeños motores a combustión interna para sostener su actividad autónoma. El problema radica en que estos aparatos fueron diseñados técnicamente para usos temporales o escenarios de emergencia, no para soportar ciclos de trabajo continuo a diario.

El uso masivo de estos generadores genera dos problemas críticos a ras de suelo:

  • Riesgo Sanitario Directo: Un vendedor promedio consume unos 1.750 litros de combustible al año, liberando monóxido de carbono, hidrocarburos y partículas contaminantes que son inhaladas directamente por los propios cocineros y los transeúntes.
  • Contaminación Acústica: El funcionamiento ininterrumpido de los motores genera un ruido constante que degrada la experiencia en las áreas recreativas de la ciudad.

Para viabilizar el proyecto y garantizar la seguridad pública, la empresa especializada PopWheels proveerá la infraestructura de intercambio de las baterías. Estos sistemas cuentan con tecnologías avanzadas de protección contra incendios —un factor clave supervisado de cerca por el Departamento de Bomberos de Nueva York (FDNY)— y un esquema de asistencia técnica para adaptar el cableado interno y los componentes eléctricos de los carritos tradicionales a las nuevas especificaciones de energía limpia.