
El narcotraficante mexicano Ismael «El Mayo» Zambada, uno de los fundadores del Cártel de Sinaloa y considerado durante décadas uno de los criminales más buscados del mundo, fue condenado este lunes a cadena perpetua sin posibilidad de libertad condicional por un tribunal federal de Brooklyn, Nueva York.
La sentencia fue dictada por el juez Brian Cogan, quien además ordenó el decomiso de 15.000 millones de dólares vinculados a las ganancias obtenidas mediante sus actividades de narcotráfico. No se impusieron multas económicas adicionales.
Admitió su responsabilidad y pidió poner fin a la violencia
Durante la audiencia, Zambada, de 76 años, asumió públicamente la responsabilidad por sus acciones y expresó arrepentimiento por el daño causado.
El histórico líder criminal hizo un llamado para que cese la violencia relacionada con el narcotráfico en México y exhortó a las nuevas generaciones a no seguir el camino del crimen organizado. Su declaración se produjo después de haberse declarado culpable de cargos relacionados con el tráfico internacional de drogas, lo que le permitió evitar un juicio prolongado y la posibilidad de enfrentar la pena de muerte.
Cuatro décadas al frente del Cártel de Sinaloa
Las autoridades estadounidenses sostuvieron que Zambada dirigió durante casi cuatro décadas una de las organizaciones de narcotráfico más poderosas del mundo, responsable del envío de enormes cantidades de cocaína, heroína, metanfetamina y fentanilo hacia Estados Unidos.
Según la Fiscalía del Distrito Este de Nueva York, el líder del Cártel de Sinaloa también ordenó actos de extrema violencia para proteger su organización criminal y mantener el control de las rutas del narcotráfico.
Un caso emblemático en la lucha contra el narcotráfico
La condena de «El Mayo» Zambada representa uno de los golpes judiciales más importantes contra el crimen organizado transnacional en los últimos años y lo coloca en una situación similar a la de su antiguo socio Joaquín «El Chapo» Guzmán, quien también cumple cadena perpetua en Estados Unidos.
La sentencia llega dos años después de su captura y pone fin a una larga persecución por parte de las autoridades estadounidenses, aunque funcionarios de la DEA advirtieron que la lucha contra las organizaciones del narcotráfico y sus redes de apoyo continuará más allá de este caso.