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Sentencia histórica: El padre del autor del tiroteo en Georgia, condenado a 15 años

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En una sentencia histórica para el sistema judicial estadounidense, Colin Gray, de 55 años, fue condenado este jueves a 15 años de prisión tras ser hallado culpable de negligencia criminal, homicidio e involuntario por el tiroteo perpetrado por su hijo de 16 años, Colt Gray, en la escuela secundaria Apalachee de Georgia en septiembre de 2024.

El fallo del juez Nicholas Primm convierte a Gray en el primer progenitor en la historia de Estados Unidos en recibir una condena por asesinato relacionada con las acciones de su hijo en un ataque escolar masivo.

Fundamentos del fallo y alcance legal

Al dictar la sentencia, el tribunal matizó la naturaleza del delito, señalando que la condena responde a una negligencia criminal extrema al facilitarle un rifle tipo AR-15 a un menor con severos problemas de salud mental y antecedentes de amenazas, sin que existiera una planificación previa o intención directa por parte del padre.

Las claves del proceso judicial revelaron:

  • Omisión de alertas de seguridad: Colin Gray regaló el arma a su hijo poco después de recibir una visita de las autoridades policiales por alertas del FBI sobre posibles amenazas en línea.
  • Falta de custodia de armas: Las pruebas mostraron armas de fuego y municiones sin asegurar ni cerrar con llave en la residencia familiar, a pesar del deterioro psicológico documentado del adolescente.
  • Peticiones de las partes: La Fiscalía del condado de Barrow solicitó una pena de 80 años de cárcel, argumentando responsabilidad en la muerte de cuatro personas y las lesiones de otras siete. La defensa, que anunció que apelará el veredicto, solicitaba 10 años de internamiento firme.

Situación procesal del autor del ataque y contexto comunitario

La condena de Colin Gray se produce apenas dos días después de que su hijo, Colt, fuera sentenciado a cadena perpetua sin posibilidad de libertad condicional tras declararse culpable de 55 delitos graves, incluidos cuatro cargos de homicidio premeditado por las muertes de los profesores Richard Aspinwall y Cristina Irimie, y los estudiantes Mason Schermerhorn y Christian Angulo.

El caso sienta un precedente junto al antecedente de James y Jennifer Crumbley en Michigan, reforzando la tendencia de las fiscalías estadounidenses de imputar penalmente a los tutores legales por el acceso no restringido a armas de fuego en tragedias escolares.