Estados Unidos comenzó el retiro de su personal militar en Medio Oriente en medio de la creciente tensión con Irán. Qatar confirmó que efectivos estadounidenses abandonaron la base de Al Udeid por razones de seguridad, mientras Teherán advirtió que atacará cualquier instalación militar que colabore con una ofensiva de Washington. La medida preventiva de la Casa Blanca responde a la promesa iraní de una respuesta “dolorosa” en la región.
Según un comunicado de la Oficina Internacional de Medios de Qatar, el país está aplicando medidas para proteger a sus ciudadanos y residentes, incluyendo acciones relacionadas con infraestructuras críticas e instalaciones militares. Un funcionario estadounidense, bajo condición de anonimato, señaló que el retiro de personal en bases clave busca minimizar riesgos ante posibles incidentes, y que la decisión tiene carácter preventivo.
La tensión aumentó tras las declaraciones del ministro de Defensa iraní, Aziz Nafizardeh, quien aseguró que todas las bases estadounidenses y las de países que colaboren con Washington serán consideradas objetivos legítimos si se produce una ofensiva contra Irán. “La respuesta será dolorosa para los enemigos”, afirmó.
El presidente estadounidense, Donald Trump, ha reiterado en los últimos días su disposición a lanzar un ataque en defensa de los manifestantes que desde finales de diciembre protestan contra el régimen iraní. Las movilizaciones han dejado centenares de muertos, según fuentes locales, y miles de víctimas de acuerdo con organizaciones de derechos humanos.
El jefe del poder judicial iraní, Gholamhosein Mohseni Ejei, anunció que los detenidos en las protestas tendrán juicios rápidos, en un contexto de represión que ha generado preocupación internacional. Organizaciones como HRANA, con sede en Estados Unidos, cifran en más de 2.500 los fallecidos desde el inicio de las manifestaciones, mientras Iran Human Rights, con sede en Noruega, estima al menos 734 muertes, aunque advierte que la cifra real podría ser mucho mayor.
La situación en Irán y el retiro de tropas estadounidenses en la región marcan un nuevo nivel de confrontación, con advertencias cruzadas que elevan el riesgo de una crisis militar de alcance regional.
El presidente estadounidense, Donald Trump, ha reiterado en los últimos días su disposición a lanzar un ataque en defensa de los manifestantes que desde finales de diciembre protestan contra el régimen iraní. Las movilizaciones han dejado centenares de muertos, según fuentes locales, y miles de víctimas de acuerdo con organizaciones de derechos humanos.
El jefe del poder judicial iraní, Gholamhosein Mohseni Ejei, anunció que los detenidos en las protestas tendrán juicios rápidos, en un contexto de represión que ha generado preocupación internacional. Organizaciones como HRANA, con sede en Estados Unidos, cifran en más de 2.500 los fallecidos desde el inicio de las manifestaciones, mientras Iran Human Rights, con sede en Noruega, estima al menos 734 muertes, aunque advierte que la cifra real podría ser mucho mayor.
Con información de Infobae

