El Departamento de Estado de los Estados Unidos confirmó este miércoles la suspensión indefinida en el procesamiento de visados de inmigrante para ciudadanos de al menos 75 naciones. La medida, que entrará en vigor el próximo 21 de enero, responde a un plan estratégico para auditar los procedimientos migratorios y prevenir lo que la administración califica como un abuso del sistema de bienestar público.
Según declaraciones de un portavoz de la agencia, el objetivo central es frenar el ingreso de individuos que pretendan obtener beneficios económicos a través de programas de asistencia social. «El Departamento de Estado utilizará su autoridad legal para declarar no elegibles a potenciales inmigrantes que representen una carga pública para el país», señaló Tommy Pigott, funcionario del organismo.
Impacto en América Latina y el Caribe
La restricción afecta significativamente a la región, incluyendo a naciones con altos flujos migratorios hacia territorio estadounidense. Entre los países de América Latina y el Caribe integrados en la lista de los 75 destacan:
- Sudamérica: Brasil, Colombia y Uruguay.
- Centroamérica y el Caribe: Cuba, Haití, Guatemala, Nicaragua, Bahamas, Belice, Jamaica y Barbados.
- Antillas Menores: Antigua y Barbuda, San Cristóbal y Nieves, y San Vicente y las Granadinas.
Contexto global y motivos de la medida
Además de las naciones latinoamericanas, la suspensión abarca países de otros continentes como Rusia, Afganistán, Somalia, Irán, Irak, Egipto, Nigeria, Tailandia y Yemen.
Esta decisión ocurre tras un endurecimiento de los controles de seguridad iniciado en noviembre pasado, cuando la administración impuso restricciones a ciudadanos de 19 países a raíz de un incidente de violencia en Washington D.C. que involucró a un ciudadano extranjero.
La reactivación de los servicios consulares en estas regiones quedará supeditada a los resultados de la reevaluación técnica que el Departamento de Estado llevará a cabo sobre sus protocolos de admisión, con el fin de garantizar que los futuros residentes no dependan de la asistencia del Estado estadounidense.

