El presidente Donald Trump confirmó este domingo que su administración mantiene abierta una investigación sobre la muerte de Alex Pretti, un enfermero de cuidados intensivos que falleció el pasado sábado tras recibir disparos de agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE).
En una entrevista exclusiva para The Wall Street Journal, el mandatario evitó respaldar directamente la actuación del agente involucrado. «Estamos investigando, revisando todo y emitiremos una resolución», afirmó Trump, marcando una postura más cautelosa que la de otros miembros de su gabinete.
Versiones encontradas: ¿Arma o teléfono móvil?
El incidente ocurrió durante una manifestación contra las políticas migratorias en Minneapolis. Según los reportes, Pretti fue interceptado por los agentes mientras grababa el operativo con su teléfono móvil.
- La versión oficial: El Departamento de Seguridad Nacional y el comandante Gregory Bovino sostienen que los agentes actuaron en «una fracción de segundo» ante una presunta resistencia violenta y la posibilidad de que el civil portara un arma.
- La evidencia visual: El diario Wall Street Journal subraya que los videos grabados por transeúntes contradicen el informe oficial. Las imágenes muestran a un agente disparando repetidamente contra Pretti sin que se aprecie la resistencia violenta descrita por las autoridades.
A pesar de las dudas sobre la actuación policial, Trump criticó el hecho de que Pretti estuviera armado en la protesta, calificando su equipo como un «arma muy peligrosa e impredecible».
Futuro de los agentes federales en la ciudad
Ante la creciente tensión social, el presidente deslizó la posibilidad de replegar a las fuerzas federales de Minneapolis. «En algún momento nos iremos», declaró, aunque no ofreció un cronograma específico.
No obstante, Trump defendió el despliegue realizado hasta ahora, calificándolo como un «trabajo fenomenal», y señaló que mantendría a un grupo especializado para combatir el «fraude financiero y a la asistencia social», argumento central de su administración para intensificar las leyes antiinmigratorias en zonas urbanas.
Desgaste político
Internamente, la Casa Blanca parece estar evaluando el costo de estas intervenciones. Según fuentes consultadas por el WSJ, asesores de la administración consideran que la situación en Minneapolis se ha convertido en un lastre político. Los debates actuales se centran en cómo mantener el ritmo de las deportaciones sin profundizar el conflicto con la opinión pública, que parece haberse volcado en contra de estas tácticas tras la muerte del enfermero.

