El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, volvió a sacudir el escenario político nacional al reconocer públicamente que desconoce cuánto tiempo seguirá con vida, en referencia a los intentos de asesinato que ha enfrentado y a las constantes amenazas en su contra.
La declaración se produjo durante un acto en Washington D.C., donde el mandatario abordaba temas de seguridad e inmigración. En medio de su discurso, Trump evocó a los expresidentes Abraham Lincoln y John F. Kennedy, ambos asesinados mientras ejercían el poder, y estableció un paralelismo con el clima político actual.
“Lees sobre estos tiradores… pero solo atacan a presidentes importantes”, expresó antes de añadir: “No sé cuánto tiempo estaré aquí”. La frase, directa y sin matices, desató reacciones inmediatas tanto en aliados como en detractores.
El comentario se dio en el marco de la conmemoración del llamado “Día de la Familia Ángel”, una iniciativa impulsada por su administración para recordar a víctimas de crímenes cometidos por inmigrantes indocumentados. El tema migratorio vuelve así al centro del debate nacional, especialmente en un contexto electoral donde la seguridad fronteriza se mantiene como uno de los ejes principales del discurso republicano.
Para su base política, las palabras del presidente refuerzan la narrativa de un liderazgo que enfrenta amenazas constantes en un país profundamente polarizado. Sus críticos, en cambio, advierten que este tipo de declaraciones intensifican la tensión y alimentan una atmósfera de confrontación.
En estados clave como Florida —y particularmente en Miami, donde el voto latino es decisivo— la seguridad, la inmigración y el liderazgo presidencial son temas que mueven emociones y decisiones.
Con una campaña en marcha y un país dividido, cada declaración del mandatario no solo marca la agenda del día: redefine el tono del debate nacional.

