Durante su histórico discurso del Estado de la Unión 2026, el presidente Donald Trump presentó al opositor venezolano Enrique Márquez, recientemente liberado tras su detención política bajo el régimen anterior en Venezuela, en un momento que acaparó la atención de congresistas y medios de comunicación.
Trump aprovechó la oportunidad para subrayar la importancia de la cooperación internacional y la defensa de los derechos humanos en América Latina. Márquez, quien se reunió con su sobrina Alejandra González frente al hemiciclo, simbolizó un reencuentro familiar y político tras años de persecución, lo que generó aplausos en el Capitolio y un fuerte gesto de respaldo hacia las víctimas de regímenes autoritarios.
El presidente destacó que la liberación de Márquez y otros opositores refleja los avances en la región y el papel de Estados Unidos en la promoción de la democracia y la justicia, reforzando su narrativa de liderazgo internacional y de apoyo a los pueblos que luchan por su libertad.
Este momento se produjo en el marco de un discurso que, según analistas, fue el más largo en la historia del State of the Union, centrado en logros económicos, medidas de seguridad y la implementación de la agenda legislativa de la administración Trump. Aunque la mención de asuntos extranjeros como Venezuela o Irán fue breve, el gesto con Márquez destacó por su carga simbólica y emocional, y fue ampliamente difundido por medios internacionales.
La presentación de Márquez también envía un mensaje geopolítico claro: Estados Unidos reafirma su compromiso con la libertad y los derechos humanos en América Latina, al tiempo que consolida su influencia en la región tras eventos recientes como la captura del expresidente Nicolás Maduro.
Trump cerró el segmento asegurando que la defensa de los valores democráticos y la protección de ciudadanos perseguidos continuará siendo una prioridad central de su administración, reforzando su postura de liderazgo tanto dentro como fuera del país.

