En una declaración que escala la guerra de información entre Washington y Teherán, el secretario de Guerra de Estados Unidos, Pete Hegseth, aseguró este viernes que el nuevo líder supremo de Irán, Mojtaba Jameneí, se encuentra gravemente herido y «probablemente desfigurado». Estas lesiones habrían ocurrido durante los ataques aéreos del pasado 28 de febrero, en los que murió su padre, el ayatolá Alí Jameneí.
Un liderazgo «sin voz ni rostro»
Las afirmaciones del jefe del Pentágono buscan sembrar dudas sobre la capacidad de mando de Mojtaba, quien fue nombrado sucesor tras el inicio de las hostilidades. Hegseth calificó al nuevo dirigente como un líder «débil» y resaltó la ausencia de pruebas de vida visuales o auditivas:
- Sin aparición pública: Desde su nombramiento el pasado domingo, Jameneí no ha aparecido ante las cámaras.
- El comunicado del jueves: Aunque ayer se transmitió un mensaje oficial por televisión, Hegseth enfatizó que fue un texto leído por una presentadora. «No había voz ni había video», subrayó el secretario.
Antecedentes del ataque
Informaciones previas de inteligencia, respaldadas por declaraciones de diplomáticos iraníes en el exterior, ya sugerían que Mojtaba resultó herido en el mismo búnker o complejo donde fallecieron su padre y otros cinco miembros de su familia. Reportes médicos no confirmados mencionaban una fractura de pie, pero la declaración de hoy del Pentágono eleva la gravedad a una posible desfiguración, lo que explicaría su retiro de la vista pública.
Guerra Psicológica
Para los analistas, el uso del término «no tan supremo» por parte de Hegseth es un intento directo de socavar la autoridad moral y política de Mojtaba frente al pueblo iraní y la Guardia Revolucionaria en un momento en que el país enfrenta una crisis humanitaria con más de 3.2 millones de desplazados.

