En 2018, el Laboratorio de Genética de la Universidad Nacional de Colombia recibió una solicitud de paternidad que terminaría convirtiéndose en un hito científico para el país. Tras realizar las pruebas de rigor, el equipo liderado por el profesor William Usaquén descubrió un fenómeno extremadamente raro: una mujer había dado a luz a mellizos que, aunque compartían el mismo vientre y madre, tenían padres biológicos diferentes.
Para llegar a esta conclusión, los investigadores utilizaron una metodología de alta precisión conocida como «marcadores microsatélites»:
- Extracción: Se separa el ADN de la sangre mediante procesos químicos.
- Amplificación: Debido a que el ADN es diminuto, se «copia» repetidamente para poder analizarlo.
- Electroforesis: Los científicos marcan entre 15 y 22 puntos específicos (microsatélites) con elementos fluorescentes. Una máquina traduce estos puntos en una secuencia numérica similar a un código de barras.
- Comparación: Para confirmar la paternidad, el niño debe compartir la mitad de su secuencia con la madre y la otra mitad con el padre. En este caso, el presunto padre coincidía con un bebé, pero era genéticamente incompatible con el otro.
Una «lotería» biológica casi imposible
La probabilidad de que esto ocurra es ínfima, ya que requiere que se alineen cuatro eventos poco comunes de forma simultánea:
- Poliovulación: La mujer debe liberar dos óvulos en el mismo ciclo (lo normal es uno).
- Ventana de tiempo: La segunda fecundación debe ocurrir antes de que el óvulo muera (un lapso de apenas 24 a 36 horas).
- Múltiples parejas: La madre debe tener relaciones sexuales con dos hombres distintos en ese breve periodo de tiempo.
- Éxito doble: Ambos óvulos deben ser fecundados y llegar a término con éxito.
Ética y el futuro de la genética
Aunque el caso despertó un inmenso interés académico, los investigadores recalcaron que su labor se rige por la integridad e intimidad de los pacientes. No se indaga en la vida privada; la ciencia simplemente expone los hechos moleculares.
Los expertos sugieren que, con la creciente popularidad de las pruebas de ADN, es probable que empecemos a detectar más casos de superfecundación heteropaternal, que hasta hace poco se consideraban mitos o errores de laboratorio.

