El mercado energético global registró este jueves un respiro significativo tras meses de extrema volatilidad. Los precios del petróleo retrocedieron con fuerza luego de que la administración de Donald J. Trump señalara avances diplomáticos concretos hacia un posible acuerdo que ponga fin al conflicto armado con Irán.
La noticia provocó una reacción inmediata en las plazas bursátiles:
- West Texas Intermediate (WTI): El barril estadounidense para entrega en junio cerró con una caída del 3,90%, situándose en 91,37 dólares, tras haber registrado mínimos intradía con desplomes superiores al 5%.
- Brent del Mar del Norte: El referente europeo para entrega en julio perdió un 3,64%, cerrando la jornada en 97,58 dólares.
Del pánico a la «normalización parcial»
El optimismo de los inversores surge tras las declaraciones del presidente Trump, quien calificó de «muy posibles» los avances para finalizar la operación militar denominada «Furia Épica». Por su parte, el Ministerio de Exteriores de Irán confirmó que la propuesta estadounidense está bajo análisis y que las comunicaciones se mantienen a través de Pakistán, que actúa como mediador estratégico.
Según John Plassard, analista de Cité Gestion, el mercado está transitando de un escenario de «ruptura mayor de la oferta» —provocado por el bloqueo de rutas comerciales clave— a uno de «normalización parcial de los flujos energéticos».
El impacto en el Estrecho de Ormuz
La caída de los precios refleja el alivio ante la posibilidad de reabrir totalmente el Estrecho de Ormuz. Desde el inicio de la ofensiva conjunta de Estados Unidos e Israel el pasado 28 de febrero, esta vía —por donde circula el 20% del petróleo y gas licuado mundial— ha permanecido bloqueada o bajo el control irregular del régimen iraní, lo que había disparado los costos de transporte y energía en Europa y Asia.
Si las negociaciones prosperan, los analistas prevén una estabilización de la inflación energética global. No obstante, la cautela persiste: el sector petrolero sigue atento a los detalles del acuerdo y a la verificación del cese de actividades nucleares por parte de Teherán, condiciones sine qua non impuestas por Washington para levantar las restricciones comerciales.
