La Universidad Estatal de Ohio (OSU) ha alcanzado un acuerdo millonario para pagar 100 millones de dólares en concepto de indemnización a 279 exalumnos. Los demandantes afirmaron haber sido víctimas de agresiones sexuales por parte de un médico del campus universitario hace varias décadas.
De acuerdo con un comunicado conjunto emitido por la institución académica y el equipo legal de los denunciantes, los detalles del pacto se encuentran en fase de finalización. El documento revela que de la totalidad de exestudiantes involucrados en las cinco demandas federales que permanecían activas contra la OSU, solo uno de ellos optó por no firmar el convenio, manteniéndose bajo reserva la identidad de la parte disidente.
Este anuncio representa un hito fundamental para dirimir una batalla legal que se ha prolongado por espacio de ocho años en el Distrito Sur de Ohio. El litigio buscaba resarcir los daños provocados por las actuaciones del Dr. Richard Strauss. Las acusaciones sostenían que las autoridades universitarias tenían conocimiento de que el médico abusaba de los estudiantes —en su gran mayoría atletas—, pero no implementaron medidas para detenerlo.
Evaluación de daños e historial de acuerdos de la OSU
Como parte de los siguientes pasos institucionales, se prevé que un perito judicial designado por el tribunal proceda a entrevistar de manera individual a cada uno de los hombres que forman parte del litigio. El objetivo de este procedimiento técnico será calibrar el grado de daño físico y psicológico sufrido por las víctimas para determinar la asignación económica que les corresponderá en la distribución de la indemnización.
“Todos los supervivientes de los abusos de Strauss son exalumnos de Ohio State”, declaró el presidente de la universidad, Ravi Bellamkonda, durante una sesión de la junta directiva en la que se oficializó el pacto. “Les estamos profundamente agradecidos por su valentía al denunciar los hechos, y alcanzar una resolución definitiva es muy importante para nosotros y representa un importante paso adelante”.
Historial de Resoluciones de la OSU por el Caso Strauss
• Primer bloque de acuerdos: 317 víctimas indemnizadas por más de 61 millones de dólares.
• Acuerdo actual: 279 exalumnos compensados con 100 millones de dólares.
• Estado del agresor: El Dr. Richard Strauss se suicidó en el año 2005.
Origen del caso y señalamientos contra el aparato administrativo
La ola de demandas contra la Universidad Estatal de Ohio estalló formalmente en el año 2018, cuando el exluchador Mike DiSabato hizo públicos los abusos perpetrados por Strauss hacia su persona y cientos de atletas masculinos bajo el pretexto de someterlos a rutinarios exámenes físicos.
Ante las presiones ejercidas por DiSabato, la directiva de la OSU contrató los servicios del bufete de abogados Perkins Coie para ejecutar una auditoría independiente. En mayo de 2019, la firma investigadora dictaminó de forma concluyente que el Dr. Strauss abusó sexualmente de un piso mínimo de 177 atletas y estudiantes desde mediados de la década de 1970 hasta finales de la década de 1990. El informe también ratificó que tanto entrenadores como administradores del campus supieron de los abusos durante un lapso de dos décadas, guardando silencio institucional.
Implicaciones políticas y el testimonio del congresista Jim Jordan
El caso Strauss ha escalado de igual manera al plano de la política federal estadounidense. El influyente representante republicano de Ohio en el Congreso, Jim Jordan, fue señalado directamente por DiSabato y otros exluchadores como uno de los entrenadores que presuntamente no intervino para frenar los abusos médicos. Jordan se desempeñó como entrenador asistente de lucha libre en la OSU entre los años 1986 y 1994.
El parlamentario ha rechazado en reiteradas ocasiones tener cualquier tipo de conocimiento sobre las agresiones cometidas por Strauss contra los atletas de la universidad. El mes pasado, Jordan volvió a desmentir las acusaciones tras la filtración de unas transcripciones judiciales en las que el exdirector deportivo de la OSU, Andy Geiger, testificó bajo juramento que el congresista “probablemente sabía” lo que ocurría en los vestidores. Jordan ya compareció para rendir su respectiva declaración formal en el marco de este proceso; no obstante, su testimonio permanece protegido bajo secreto de sumario por las autoridades federales.
