En gran parte de Asia, África y Europa del Este, agacharse por completo con los talones apoyados en el suelo es parte de la vida cotidiana. Ya sea para descansar, comer o esperar el transporte, millones de personas dominan la llamada sentadilla profunda sin ningún esfuerzo. Sin embargo, para la mayoría de los adultos occidentales, intentar replicar esta postura termina en una pérdida de equilibrio o una caída hacia atrás.
Los expertos en movimiento corporal aseguran que la fascinación por esta postura responde a una pregunta clave: ¿cómo mantener una buena movilidad a medida que envejecemos?
El impacto del estilo de vida moderno
Aunque los niños adoptan esta posición de forma natural gracias a su flexibilidad y proporciones corporales, la mayoría de los adultos pierde la capacidad con los años. La razón principal no es la genética, sino el estilo de vida. El uso constante de sillas, sofás e inodoros elevados hace que los músculos y articulaciones se vuelvan rígidos. «Si no lo usas, lo pierdes», advierten los fisioterapeutas. En contraste, en las culturas donde se usan inodoros en cuclillas o se come sobre el suelo, la habilidad se conserva para siempre.
Fisioterapeutas y entrenadores señalan que la sentadilla completa exige una gran movilidad en caderas, rodillas y tobillos. Mantener activos estos rangos de movimiento ayuda a reducir el dolor de espalda, aumentar la flexibilidad y garantizar la independencia física en la vejez.
Cómo recuperarla de forma segura
La capacidad de realizar una sentadilla profunda se puede reaprender como cualquier otra habilidad física, pero debe hacerse de forma gradual:
- Paso a paso: Se recomienda empezar utilizando un mueble estable, como una silla o encimera, para sostenerse mientras se desciende solo hasta donde el cuerpo lo permita.
- Escucha a tu cuerpo: Los especialistas advierten que la sentadilla profunda no es un objetivo universal. Las personas con fémures largos o estructuras óseas particulares tendrán más dificultades. Además, no se aconseja forzar el movimiento si ya se padece dolor crónico de rodilla, cadera o espalda.
Más allá de lograr la postura perfecta, el verdadero beneficio radica en desafiar la rigidez que impone la vida moderna y mantener el control sobre el propio cuerpo a lo largo de los años.
Con información de MSN

