Una investigación por presunto fraude y maltrato animal ha dado un giro espeluznante en el norte de California. La Oficina del Sheriff del Condado de Humboldt informó que un equipo multidisciplinario desenterró al menos 117 cuerpos de perros en «diversos estados de descomposición» y fosas comunes ocultas dentro de los terrenos de Miranda’s Rescue, una conocida organización de rescate de animales en la localidad de Fortuna.
Los hallazgos preliminares, respaldados por radiografías realizadas en el sitio por veterinarios forenses, revelaron una cruda realidad: una gran parte de los caninos presentaba fragmentos de bala en sus restos, lo que apunta a que fueron ejecutados antes de ser sepultados de forma masiva y clandestina.
Una investigación de delitos graves que apenas comienza
La sospecha sobre el refugio se encendió en abril tras una denuncia formal por crueldad animal y desvío de fondos. El 1 de mayo se ejecutó un primer allanamiento donde los agentes incautaron libros contables y registros de ingreso. Al cruzar los datos, la División de Delitos Graves descubrió una alarmante inconsistencia: faltaba un número muy significativo de los animales que la comunidad había entregado bajo la promesa de buscarles un hogar.
La presión legal escaló hacia una segunda orden de registro ejecutada este jueves, la cual incluyó maquinaria pesada para remover el terreno. El sheriff del condado, William Honsal, describió el escenario como «una escena horrible» y advirtió que el proceso pericial será largo:
«La Oficina del Sheriff comprende el deseo del público de que se rindan cuentas y se haga justicia. Sin embargo, es nuestra responsabilidad llevar a cabo una investigación completa, imparcial y jurídicamente sólida, garantizando al mismo tiempo que se protejan los derechos constitucionales de todos los involucrados».
Debido al avanzado estado de degradación de algunos fosos, los peritos forenses determinaron que varios restos eran imposibles de retirar sin destruir la evidencia, por lo que se concentraron en escanear e identificar los microchips de los cuerpos recuperados para localizar a sus antiguos dueños.
La defensa del refugio: «Decisiones difíciles»
Shannon Miranda, fundadora del refugio y quien no pudo ser localizada por los medios tras los desentierros, había publicado un comunicado el pasado 18 de junio intentando mitigar las críticas en redes sociales. En la nota, Miranda aseguraba que el centro mantenía una política de «no eutanasia por espacio», pero justificaba el sacrificio de animales bajo criterios de peligrosidad pública.
Según los alegatos de la fundadora, los incidentes recientes se debieron a un perro que mató a otro animal de la granja y a un segundo can que atacó el cochecito de un bebé. «Estas no fueron decisiones tomadas a la ligera, sino que se basaron en mi responsabilidad de proteger tanto al público como a los animales a nuestro cargo», argumentó por escrito, afirmando que siempre notificaba a las autoridades locales antes de realizar los procedimientos. No obstante, la presencia de fragmentos de bala en más de un centenar de restos contradice los protocolos médicos normados de eutanasia veterinaria.

