La capital de Ucrania sufrió entre la noche del miércoles y la mañana de este jueves uno de los ataques aéreos más devastadores y prolongados en más de cuatro años de guerra. Durante 11 horas continuas, las fuerzas armadas de la Federación Rusa castigaron a Kiev con una andanada combinada de misiles balísticos y cientos de drones de asalto. El brutal bombardeo ha dejado un saldo provisional de al menos 20 civiles muertos en la capital, más de 90 heridos y escenas de destrucción masiva en distritos residenciales, mientras los equipos de emergencia continúan excavando contrarreloj entre los escombros de edificios colapsados.
El Ministerio de Defensa de Rusia asumió la autoría de la ofensiva, catalogándola formalmente como un «ataque masivo de represalia» de alta precisión. Según el Kremlin, la operación es una respuesta directa a la intensa campaña de bombardeos de largo alcance que Ucrania ejecuta contra la infraestructura petrolera e industrial en territorio ruso.
Una capital bajo fuego y colapso de edificios residenciales
Las alertas de ataque aéreo forzaron a miles de ciudadanos a pasar la noche refugiados en la red de estaciones de metro subterráneas. El ministro de Relaciones Exteriores de Ucrania, Andrii Sybiha, describió lo vivido como una «noche de horror» para la población civil. Trazadoras antiaéreas y fuertes estallidos iluminaron el cielo de Kiev mientras las ondas expansivas hacían sacudir las estructuras de los refugios.
El jefe de la administración militar de la ciudad, Tymur Tkachenko, y el alcalde de Kiev, Vitali Klitschko, confirmaron que se registraron daños severos en al menos 30 puntos de la capital, afectando de manera prioritaria a infraestructuras civiles:
- Distrito de Darnytskyi: El impacto de proyectiles provocó el colapso fulminante de seis plantas en un edificio residencial de nueve pisos de altura.
- Distrito de Desnianskyi: Equipos de rescate e infantería civil debieron intervenir de emergencia para liberar a decenas de familias que quedaron atrapadas en el interior de un bloque multifamiliar de nueve niveles tras ser incendiado por los fragmentos de drones.
- Ataques regionales: El ministro del Interior, Ihor Klymenko, reportó daños en una veintena de bloques residenciales en toda la demarcación. Paralelamente, en la provincia central de Dnipropetrovsk, el impacto de una bomba guiada de aviación mató a una niña de 7 años e hirió a otros tres miembros de su núcleo familiar.
El Kremlin alega objetivos industriales ante el desgaste de Putin
El portavoz del Kremlin, Dmitry Peskov, confirmó que el jefe del Estado Mayor General de Rusia, el general Valery Gerasimov, informó personalmente al presidente Vladímir Putin sobre la ejecución del bombardeo masivo. La comandancia de Moscú insistió en que sus «armas de largo alcance de alta precisión» apuntaron de forma exclusiva contra plantas de ensamblaje de misiles, talleres de drones y complejos energéticos en Kiev, así como infraestructuras aeroportuarias en otras cuatro regiones.
No obstante, analistas occidentales e informes de Naciones Unidas —que ya contabilizan más de 16.000 civiles ucranianos fallecidos a lo largo del conflicto— recalcan que los bombardeos estratégicos rusos golpean de forma sistemática núcleos urbanos para mermar la moral de la resistencia.
Rusia reconoció que la andanada responde a la presión económica que sufre su propia administración. Ucrania lleva a cabo lo que el presidente Volodymyr Zelenskyy define como una «ofensiva relámpago de 40 días» impulsada por la industria bélica nacional autónoma, la cual cubre el 75% de las necesidades militares del país. Esta campaña de drones ucranianos ha golpeado con éxito refinerías y depósitos rusos, desatando una severa crisis y escasez de combustible en los surtidores que mantiene frustrada a la ciudadanía rusa y desafía directamente la narrativa de control del régimen de Putin.
Urgente pedido de sistemas Patriot y contraofensiva en Nizhny Novgorod
Ante la dificultad técnica de interceptar misiles balísticos de alta velocidad, la Fuerza Aérea de Ucrania logró neutralizar una parte importante de los 496 drones rusos, pero reiteró la necesidad insustituible de recibir armamento especializado de los socios occidentales. El canciller Sybiha urgió a las potencias de la OTAN a no dilatar el suministro de baterías de misiles Patriot, argumentando que el país ejerce su legítimo derecho a la autodefensa bajo el Artículo 51 de la Carta de la ONU frente a un invasor que busca forzar un colapso estratégico por desgaste.
Pese al castigo sufrido en la capital, la capacidad de respuesta militar de Kiev no se ha detenido. Coincidiendo con la oleada rusa, el Estado Mayor General de Ucrania confirmó la ejecución de un exitoso ataque con drones de largo alcance que alcanzó una de las mayores refinerías de petróleo de Rusia en la región de Nizhny Novgorod, al este de Moscú, desatando un incendio de grandes proporciones en las plantas de destilación. Asimismo, las fuerzas especiales ucranianas destruyeron un puente ferroviario estratégico sobre el río Siverskyi Donets, en la región ocupada de Luhansk, inhabilitando una de las principales líneas de suministro logístico que el ejército de Putin empleaba para el traslado de pertrechos, armamento y tropas hacia el frente de batalla.
Esta dinámica de ataques asimétricos está reconfigurando las proyecciones en el terreno. Evaluaciones publicadas por el Instituto para el Estudio de la Guerra (ISW) con sede en Washington señalan que la esperada ofensiva rusa de primavera-verano no ha logrado avances operativamente significativos, registrando en este mes una tasa de penetración territorial que representa apenas una fracción de los avances que las fuerzas rusas conquistaron en el mismo período del año anterior.

