Tras doce días de ofensiva militar estadounidense contra objetivos en Irán para forzar la apertura del estrecho de Ormuz, la Casa Blanca ha hecho una pausa táctica de 72 horas en sus operaciones aéreos. La tregua no escrita responde a una sugerencia del vicepresidente JD Vance, el enviado especial Steve Witkoff y Jared Kushner, quienes abogaron por abrir una ventana de negociación diplomática antes de prolongar el conflicto en el paso clave para el comercio petrolero global.
Sin embargo, los contactos indirectos entablados durante el fin de semana con la intermediación de Pakistán y Qatar no registran avances de fondo entre Washington y el régimen encabezado por Mojtaba Khamenei.
Exigencias contrapuestas y división interna en la Casa Blanca
Las negociaciones preliminares se encuentran estancadas debido a las condiciones fijadas por Teherán para sentarse a la mesa:
- Peticiones de Irán: Definir las reglas de navegación en Ormuz, conservar su programa nuclear, comercializar petróleo sin sanciones financieras, acceder a sus fondos congelados por EE. UU. y exigir la retirada total de las tropas israelíes del Líbano.
- Postura de Washington: El presidente Donald Trump no está dispuesto a validar dichas exigencias, lo que deja el canal diplomático al borde del colapso.
El debate interno en el gabinete estadounidense evidencia dos posturas claras: mientras el vicepresidente Vance favorece agotar las vías diplomáticas, el secretario de Estado, Marco Rubio, y el secretario de Defensa, Pete Hegseth, sostienen que solo una ofensiva militar sostenida obligará a Irán a ceder el control del estrecho y desmantelar su proyecto atómico.
El factor Netanyahu y el escenario de escalada
En este escenario de tensión, el primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, viaja a Washington para sostener una reunión bilateral con Trump en la Casa Blanca. Se prevé que el mandatario israelí proponga una acción militar conjunta y unificada contra el régimen chiíta.
El encuentro se produce en un momento de cálculo político interno para Netanyahu, quien enfrenta comicios generales el próximo 27 de octubre. Si la vía diplomática impulsada por Qatar y Pakistán termina por fracasar, Washington podría reanudar sus operaciones militares apoyándose en sus aliados regionales, entre los que figuran Israel, Bahrein, Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudita.
