El volcán Kīlauea registró su episodio eruptivo número 52 desde el inicio de su actual ciclo de actividad en diciembre de 2024. El evento generó fuentes de lava que superaron los 150 metros de altura y una columna de gases y cenizas que alcanzó los 5.800 metros sobre el nivel del mar, según reportó el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS).
La erupción comenzó a las 19:10 hora local en el cráter Halemaʻumaʻu, ubicado en la caldera cumbre de Kīlauea, y se extendió durante 7,4 horas de fontaneo continuo hasta finalizar a las 2:36 del día siguiente.
Se calcula que el volumen total de material expulsado alcanzó los 4,7 millones de metros cúbicos, suficiente para cubrir aproximadamente la mitad del piso del cráter.
Dinámica de la erupción y comportamiento de los ventiladores
La actividad principal se concentró en la ventana norte del cráter, desde donde la lava fue proyectada a 150 metros de altitud. La tasa de efusión alcanzó un pico de 268 metros cúbicos por segundo cerca de las 21:15 hora local.
Por su parte, el ventilador sur no registró fontaneo continuo, aunque emitió llamas durante los minutos finales del evento. Las coladas de lava quedaron completamente confinadas dentro del cráter Halemaʻumaʻu y el sector suroeste de la caldera Kaluapele, sin representar riesgo para zonas habitadas.
Afectaciones y nivel de alerta
La columna de gases y cenizas detectada por el radar del Servicio Meteorológico Nacional (NWS) ascendió inicialmente a 5.800 metros sobre el nivel del mar, estabilizándose posteriormente cerca de los 3.000 metros.
- Ceniza fina: Se detectó caída de ceniza en áreas públicas del Parque Nacional de los Volcanes de Hawái, pero no se reportó presencia de fragmentos sólidos (tefra) en sectores poblados.
- Nivel de alerta: El USGS mantiene el nivel de alerta volcánica en Amarillo (ADVISORY) y el código de aviación también en amarillo, indicando una actividad elevada por encima de los niveles base.
Estado actual y señales de un nuevo episodio
Actualmente, el Kīlauea se encuentra en una fase de pausa, aunque los instrumentos de monitoreo sugieren que la magma vuelve a acumularse bajo la superficie:
- Inclinometría: Tras una deflación acumulada de 14,4 microrradianes durante el evento, el terreno ha comenzado a reinflarse.
- Sismicidad: Se han registrado pulsos de baja frecuencia y ocho temblores superficiales en la cumbre, con un máximo de magnitud 2,2.
- Emisiones: La tasa de emisión de dióxido de azufre ($SO_2$) oscila entre 1.000 y 5.000 toneladas diarias, valores habituales durante los periodos de calma.
El USGS señaló que la rápida transición de deflación a inflación, sumada al resplandor persistente en los ventiladores, indica que es probable un episodio 53, aunque se requieren más días de observación para precisar un pronóstico.
