La economía de Uruguay podría remontar en el 2020.

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La economía de Uruguay, afectada por una baja en los precios de las materias primas y un escenario regional adverso, registró un crecimiento interanual marginal en el trimestre abril-junio; sin embargo, los expertos ven con optimismo el 2020.

Según el Informe de Cuentas Nacionales del Banco Central del Uruguay (BCU), con un alza interanual en el segundo trimestre de 0,1 por ciento y de 0,3 por ciento frente al primer cuarto, el producto interno bruto (PIB) enlazó cinco trimestres de estancamiento en el que alternaron datos negativos o apenas positivos.

El viceministro de Economía, Pablo Ferreri, señaló este miércoles, en diálogo con periodistas en Montevideo, que «Uruguay tiene desafíos pero está desacoplado».

Para que la economía crezca más «seguimos trabajando en estímulos» para «mejorar los niveles de inversión», resaltó.

De acuerdo con el informe presentado el martes por el BCU, solo exhibieron avances interanuales los rubros Transporte, almacenamiento y comunicaciones (5,5 por cientio), Suministro de electricidad, gas y agua (3,5 por ciento) y Actividades primarias (0,9 por ciento).

En cambio, hubo descensos en Construcción (4,7 por ciento), Comercio, reparaciones, restaurantes y hoteles (2,6 por ciento), Industria manufacturera (1,9 por ciento) y Otras actividades (0,6 por ciento).

«Estos números muestran una economía estancada», dijo este miércoles a Xinhua Gabriela Mordecki, coordinadora del Área de Coyuntura del Instituto de Economía de la Universidad de la República.

La caída de la demanda regional por la situación de Argentina y Brasil «es un factor importante, pero a eso se le suma un escenario de muy bajos precios internacionales que afectan la rentabilidad de otros sectores exportadores», observó la economista.

No obstante, «se percibe un cambio desde el punto de vista de la demanda: empieza a dinamizarse la demanda externa», explicó Mordecki.

«La demanda interna, sobre todo el consumo privado, que había caído levemente, se mantiene como estancado, no crece», agregó.

Con el crecimiento de 1,6 por ciento en 2018, la economía uruguaya completó 16 años de expansión consecutiva en el mayor ciclo positivo en la historia de Uruguay, que tiene como principales rubros de exportación la carne bovina, la soya, los lácteos y el arroz.

A comienzos de septiembre, el Ministerio de Economía presentó un paquete de medidas de estímulo a la inversión, con exenciones tributarias para algunos sectores de la actividad, como forma de reactivar el empleo.

No obstante, esas medidas no tendrán un impacto palpable este año.

«Es difícil que decisiones de inversión puedan tener un efecto en el corto plazo», consideró Mordecki, más en un año en el que se elegirá al sucesor del presidente uruguayo, Tabaré Vázquez, y en el que también habrá elecciones presidenciales en Argentina.

Desde su punto de vista, los efectos de esas medidas «serán marginales» y «no determinan un movimiento positivo por lo menos en estos meses».

Según Mordecki, la inversión del Gobierno en la renovación de una línea férrea clave, con una inversión superior a 800 millones de dólares, sí tendrá un impacto que dinamizará la economía.

Ese proyecto de infraestructura forma parte del emprendimiento de la forestal finlandesa UPM, que el año próximo comenzará a construir su segunda planta de celulosa en el país, con una inversión que supera los 3.000 millones de dólares, la mayor en la historia de Uruguay.

Con esos factores, el crecimiento anual de la economía en 2020 rondaría el 2 por ciento, estimó Mordecki, en tanto que el Gobierno uruguayo proyecta un crecimiento económico de 2,6 por ciento para el próximo año.

Cortesía de: XihuaNet