Republicanos en tensión por elegir líder en la Cámara Baja

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Los republicanos de la Cámara de Representantes de Estados Unidos decidirán esta semana quién sucede a su actual presidente, John Boehner, un cambio en el liderazgo conservador que podría acentuar las diferencias en un Congreso estadounidense donde el Tea Party cada vez tiene más peso.

Las tensiones sobre el futuro del liderazgo republicano en la cámara baja se incrementaron hoy después de que el congresista por Utah Jason Chaffetz, quien genera simpatías entre los ultraconservadores, anunciara oficialmente su candidatura, retando así al actual «número dos», Kevin McCarthy, hasta ahora favorito y único candidato.

«Creo que la sociedad estadounidense quiere ver un cambio», dijo Chaffetz en el programa «Fox News Sunday».
«Quieren un nuevo comienzo. Hay una razón por la que vemos este fenómeno (conservador) en todo el país. Dar una promoción automática al equipo de liderazgo existente, eso no es señal de cambio», consideró el legislador en referencia a su rival.

Chaffetz, presidente del Comité de Supervisión y Reforma del Gobierno, cuenta con la credibilidad de la derecha republicana gracias a su participación en las investigaciones sobre los ataques contra el consulado estadounidense en Bengasi (Libia) en 2012 o los escándalos del Servicio Secreto.

«Estoy siendo reclutado. Ya han sido suficientes los miembros que han venido a mí y me han dicho: ‘Por favor, Jason, haz esto. No podemos votar para promover el liderazgo existente'», relató en el programa televisivo en relación a su candidatura.

McCarthy, quien hasta ahora ostenta el segundo cargo de máximo poder en el liderazgo republicano, ya ha obtenido el respaldo del presidente saliente, quien consideró que éste sería «excelente» como líder de la mayoría conservadora en la Cámara Baja.

Sin embargo, la candidatura de McCarthy es vista por algunos de los más ultraconservadores como parte del continuismo de Boehner, quien precisamente ha decidido renunciar por las presiones del ala más dura del partido.
Así, el anuncio de hoy promete añadir más dramatismo a las elecciones del liderazgo republicano en la Cámara de Representantes, más allá del voto que efectúe la bancada este próximo jueves.

Mientras que todo apunta a la victoria de McCarthy para ganar esa primera votación interna, Chaffetz, de 48 años, predijo hoy que el legislador californiano tendrá serios problemas en las próximas semanas, cuando el pleno de la Cámara haya de confirmar su nominación como presidente.

«Hay cerca de 50 personas y, es un número que va en aumento, que no van a votar por Kevin McCarthy. Va a caer por debajo de los 218 votos (necesarios para la confirmación)», aventuró el legislador por Utah.
Por ello, McCarthy tendrá que tratar de atemperar las preocupaciones de los más conservadores, quienes no creen que vaya a ser un defensor lo suficientemente firme de sus posiciones y, por otro lado, calmar a los miembros más tradicionales, quienes temen que su flexibilidad y su falta de disciplina con el mensaje del partido sean perjudiciales.

Por su parte, los demócratas temen que cualquier cambio después de Boehner implique una mayor influencia de los ultraconservadores en las decisiones de la cámara, y pretenden negociar con él antes de su salida al menos un plan presupuestario de dos años que evite enfrentamientos futuros y posibles cierres parciales del Gobierno.

Incluso el propio presidente, Barack Obama, ha expresado su deseo de que el próximo presidente de la Cámara de Representantes entienda «la necesidad» de hallar lugares comunes y de entendimiento para poder gobernar, a sabiendas de que el actual Congreso estadounidense es uno de los más polarizados de la historia.
La salida de Boehner, quien preside la Cámara baja desde enero de 2011, se hará efectiva el 30 de octubre.

Con información de EFE