Colombia solicitó aumentar cerco contra Nicolás Maduro

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El presidente de Colombia, Iván Duque, pidió el domingo intensificar el cerco diplomático contra Nicolás Maduro y, aunque descartó una intervención militar, dijo que se producirán más deserciones de efectivos de las fuerzas de seguridad que reconocen a Juan Guaidó como mandatario legítimo de Venezuela.

Duque visitó los principales puentes fronterizos de Colombia con Venezuela, un día después de que Maduro bloqueó el ingreso de alimentos y medicinas de ayuda humanitaria destinada a los más necesitados y al menos tres personas murieron en violentos choques con uniformados en el límite con Brasil.

“La comunidad internacional tiene la obligación de arreciar el cerco diplomático, porque una dictadura que es capaz de quemar medicamentos y alimentos para atender a las personas indefensas en su territorio es la demostración más grande de la brutalidad que está dispuesta a cometer para preservar el poder”, dijo Duque a periodistas.

En los choques decenas de personas resultaron heridas el sábado en Venezuela, en medio de intensos choques entre fuerzas de seguridad y manifestantes que presionaban por el ingreso de ayuda humanitaria.

La ONG Observatorio de Conflictos confirmó tres fallecidos durante los choques del sábado, en la localidad venezolana de Santa Elena de Uairén, cercana al límite con Brasil.

El Grupo de Lima analizará el lunes en Bogotá lo que sucedió con el bloqueo a la ayuda, en un encuentro en el que participará Guaidó, quien se autoproclamó presidente interino de Venezuela en enero y ha recibido el reconocimiento de Estados Unidos y de varios países de América Latina y Europa.

“Aquí estamos, vinimos a Colombia por ayuda para nuestro pueblo, un pueblo que resiste e insiste en buscar la democracia y la libertad”, dijo Guaidó al arribar el domingo a Bogotá.

Por su parte, el canciller chileno, Roberto Ampuero, dijo en Twitter que su país, que también integra el Grupo de Lima, tiene el compromiso de “seguir trabajando por vías diplomáticas -reservadas por naturaleza- para una salida pacífica y política”.

El presidente cubano Miguel Díaz-Canel, uno de los pocos aliados que le queda a Maduro en la región, criticó la presencia de algunos mandatarios, como el chileno Sebastián Piñera, en el intento de ingreso de ayuda a Venezuela.

“Llama la atención la falta de dignidad que hay en algunos gobiernos del mundo. Ayer parecían payasos un grupo de presidentes en la frontera colombiana. ¿Qué estaban apoyando esos presidentes?”, expresó el dirigente cubano a periodistas.

Un centenar de agentes de las fuerzas de seguridad de Venezuela desertó y pasó a Colombia en las últimas horas para reconocer a Guaidó como el presidente legítimo de su país.

“Eso también es la demostración del efecto dominó que se viene en Venezuela (…). Lo importante aquí es el cerco diplomático y no dejarnos llevar a discursos belicistas”, agregó Duque.

Colombia ordenó el cierre por dos días de los pasos fronterizos con Venezuela, en la zona del departamento de Norte de Santander, para inspeccionar las condiciones de seguridad.

Ante la ayuda colombiana a la oposición, Maduro rompió totalmente las relaciones diplomáticas con Bogotá y ordenó la salida de su personal diplomático. Los cónsules colombianos en las ciudades de San Cristóbal, San Antonio, Puerto Ayacucho y en Zulia ya abandonaron el país.

El gobierno de Maduro acusó a la oposición por la violencia y el ministro de Comunicación, Jorge Rodríguez, señaló que los camiones con ayuda quemados el sábado fueron incendiados por simpatizantes de Guaidó, a quien tildó de “marioneta” y “preservativo usado”.

“Lo quemaron ellos (…). Está perfectamente claro”, dijo al asegurar que “en esos camiones no había nada (…) porque estaban predestinados a ser quemados”.

Los alimentos y medicinas que no pasaron a Venezuela fueron almacenados de nuevo en un centro de acopio en la ciudad de Cúcuta y Duque dijo que se esperaría un “mejor momento” para intentar nuevamente su envío.

Guaidó, quien aseguró el sábado que regresará a Venezuela el lunes tras participar en la cita del Grupo de Lima, pidió en las últimas horas a la comunidad internacional mantener abiertas “todas las opciones” para resolver la crisis en su país.

En la localidad fronteriza venezolana de Ureña, “la guardia dice que nos vayamos a casa, que no van a abrir”, dijo Lilibeth Medina, de 29 años, mientras observaba cómo hombres extraían el cobre y metales de un bus quemado del que aún salía humo. El metal es vendido como chatarra para generar ingresos extra.

“La gente amaneció hoy con mucha rabia. Esto es horrible, si no abren la frontera no podemos trabajar, yo trabajo en el puente, vendo agua, malta, cigarros y golosinas”, agregó.

Al impedir el paso entre los países “los que sufrimos somos los que estamos de este lado de la frontera” en Venezuela, dijo Eduardo Velásquez, de 55 años, empleado de una venta de empanadas. Los insumos para el local se compran en Colombia y lo que tiene actualmente alcanza para tres días.

En tanto, el gobierno de Brasil calificó de “brutal atentado” la violencia usada por el gobierno venezolano para impedir el ingreso de ayuda y pidió a la comunidad internacional que se una a los esfuerzos para “liberar” al país petrolero.

El secretario de Estado estadounidense, Mike Pompeo, afirmó en una entrevista con CNN que “podría haber más sanciones” contra el gobierno de Maduro.

Mientras tanto, el coronel del ejército brasileño George Feres Kanaan dijo a Reuters que dos soldados de la Guardia Nacional venezolana desertaron a Brasil la noche del sábado y se unieron a los que desertaron en Colombia.

Por su parte, el gobierno del estado brasileño fronterizo de Roraima, dijo en un comunicado de su Secretaría de Salud que su hospital general ha recibido hasta ahora a 18 pacientes venezolanos, la mayoría en estado grave y con lesiones provocadas por arma de fuego.

Fuente: Reuters

 

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