En un movimiento que rompe con siglos de tradición numismática, el secretario del Tesoro de los Estados Unidos, Scott Bessent, confirmó que su departamento ya ha preparado formalmente el diseño para un nuevo billete de $250 con la imagen del presidente Donald Trump. La iniciativa, que busca conmemorar el 250.º aniversario de la Declaración de Independencia, se encuentra bajo estricta revisión y dependerá de una aprobación legislativa en el Capitolio.
“El presidente no lo hace; la Cámara de Representantes y el Senado tienen que hacerlo”, declaró Bessent desde la Casa Blanca, intentando desmarcar al Ejecutivo de las acusaciones de personalismo, al tiempo que insistió en que no hay nada inapropiado en que el rostro del mandatario forme parte de las celebraciones fundacionales del país.
La maniobra legislativa y la purga en la Oficina de Grabado
El origen de esta propuesta se encuentra en un proyecto de ley presentado por el representante republicano Joe Wilson (Carolina del Sur), diseñado específicamente para ordenar a la Oficina de Grabado e Impresión (BEP) la emisión de esta denominación especial.
Sin embargo, detrás del anuncio oficial se esconde una intensa pugna burocrática revelada inicialmente por The Washington Post:
- Presión interna: El tesorero nacional, Brandon Beach (designado por Trump), ha estado presionando agresivamente a la oficina de grabado para acelerar el proceso técnico del billete.
- Reasignación forzosa: La anterior jefa de la BEP, Patricia Solimene, se resistió a los mandatos de Beach tras advertir sobre los complejos e ineludibles procesos legales que rigen la emisión de moneda nacional. Como consecuencia, Solimene fue removida de su cargo contra su voluntad.
- Nueva dirección: El Tesoro confirmó que Michael Brown, un aliado cercano de Beach, asumió la dirección interina de la BEP el pasado 18 de mayo para destrabar el proyecto.
El laberinto legal: Retratar a un presidente en funciones
El proyecto de ley de Wilson enfrenta un obstáculo legal histórico: la legislación vigente de los Estados Unidos prohíbe taxativamente que cualquier persona que esté viva aparezca en las monedas o billetes de curso legal del país.
Para sortear esto, la iniciativa pretende crear una «excepción única» aplicable a presidentes en funciones y expresidentes. El propio Bessent confirmó con énfasis que la enmienda está diseñada con nombre y apellido: “Donald J. Trump”. De no aprobarse en el Congreso, el secretario admitió que el Tesoro se ceñirá a la ley actual, la cual exige de forma estricta que solo se represente a personas fallecidas con sus nombres inscritos debajo de sus retratos.
El Diseño Filtrado del Billete de $250
• Anverso: Retrato oficial de Donald J. Trump (el mismo usado en pancartas de edificios federales).
• Reverso / Detalles: Logotipo oficial del 250.º aniversario de la fundación de EE. UU.
• Elemento Inédito: Incorporación de la firma de Trump, un rasgo ausente en el papel moneda tradicional.
• Artista: Diseñado originalmente por el creador británico Iain Alexander tras hablarlo con el presidente.
La agresiva expansión de la «Marca Trump» en el Estado
De aprobarse, este billete se convertiría en el mayor hito de una serie de medidas implementadas por el mandatario para expandir su marca personal dentro de las funciones oficiales desde su regreso a la Casa Blanca en 2025.
El Tesoro ya logró agilizar la acuñación de una moneda conmemorativa del 250.º aniversario con la imagen de Trump, escudándose en que las piezas especiales de colección quedan fuera de la prohibición de la moneda corriente (invocando el precedente de 1926, cuando Calvin Coolidge apareció en una moneda de medio dólar por el 150.º aniversario del país).
A esto se suma la instalación de pancartas gigantes con el retrato de Trump en el Departamento de Justicia y otros complejos gubernamentales, así como la polémica decisión de sus designados en la junta directiva del Kennedy Center de añadir el nombre de Trump al emblemático recinto nacional de artes escénicas. Esta última medida ya se encuentra bajo disputa en los tribunales federales, dado que el Congreso instituyó originalmente el centro como un memorial exclusivo para el asesinado presidente John F. Kennedy. La última palabra sobre si los ciudadanos estadounidenses llevarán el rostro de Trump en sus billeteras este año queda ahora, por entero, en manos del Capitolio.
