El Mundial de 2026, proyectado como el evento turístico más lucrativo de la década, ha provocado un enfrentamiento inesperado entre la industria hotelera estadounidense y la FIFA. A solo tres semanas del partido inaugural, la Asociación Americana de Hoteles y Alojamientos (AHLA) lanzó una advertencia contundente: las reservas están muy por debajo de lo previsto, amenazando el impacto económico de USD 17.200 millones que se le prometió al país.
El núcleo del conflicto reside en lo que la AHLA califica como una «distorsión del mercado». Según la entidad, la FIFA reservó masivamente habitaciones que luego liberó, dejando a los hoteles con una infraestructura de personal e insumos sobredimensionada para una demanda que no llegó.
La burbuja de las cancelaciones
El dato que más estrépito ha causado en el sector es la cancelación de hasta el 70% de las habitaciones que la FIFA había bloqueado originalmente en sedes clave como Filadelfia, Los Ángeles y Seattle.
- Efecto rebote: Al mantener esas habitaciones bloqueadas durante meses, los precios se dispararon artificialmente, ahuyentando a los aficionados internacionales que buscaban opciones asequibles.
- Respuesta de la FIFA: El organismo se defiende asegurando que las liberaciones se hicieron bajo los términos contractuales pactados y que la comunicación con el sector ha sido constante. Sin embargo, para los dueños de hoteles, el daño ya está hecho en sus planificaciones de costos.
El «Efecto Airbnb» y el presupuesto del fan real
Mientras los hoteles reportan cifras bajas, Airbnb asegura que este será el evento de alojamiento más grande de su historia, superando incluso a París 2024. Esto sugiere un cambio de paradigma en el turista mundialista:
- Fuga de los centros urbanos: Aficionados como el inglés Chris Hancock reportan a medios como la BBC que prefieren alquilar autos y dormir a una hora de las ciudades sede para mantener presupuestos de USD 75 por noche, lejos de los USD 300 que aún piden los hoteles céntricos.
- Carga impositiva y vuelos: Los altos costos de transporte interno en Estados Unidos han obligado a los viajeros a recortar en el rubro de alojamiento.
¿Salvados por las rondas eliminatorias?
A pesar del panorama sombrío, la AHLA mantiene una luz de esperanza. El sector confía en que las reservas repunten de último momento una vez que se definan los cruces de las rondas eliminatorias, un periodo donde el fanático suele ser más impulsivo y menos sensible al precio.
Sin embargo, el temor persiste: si el turismo internacional no llega en las proporciones esperadas, el Mundial podría dejar un sabor agridulce en la economía local, recordándonos que no siempre el éxito en la venta de entradas se traduce en habitaciones llenas.
